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Diego de Siloé (c. 1495-1563), arquitecto y escultor español, uno de los primeros artistas del renacimiento en su país.
Con toda probabilidad fue hijo del escultor gótico español Gil de Siloé y pasó la primera parte de su carrera artística (1519-1528) en su lugar de nacimiento, Burgos, donde trabajó principalmente como escultor. La obra artística de Siloé combinó el estilo renacentista italiano (que había estudiado en una visita a Nápoles hacia 1517), con las influencias del estilo gótico español y del arte árabe. La escalera Dorada de la catedral de Burgos es su obra más importante de este periodo (1519). Su proporcionada, rotunda y airosa estructura con esculturas de querubines, escudos de armas y ornamentación vegetal, ocupa en su totalidad uno de los muros de la catedral. Con esta obra, Siloé salvó el desnivel de la puerta de la Coronería de la catedral, situada en el brazo norte del crucero de la misma, e incorporó además elementos arquitectónicos de raigambre clasicista, al modo del arquitecto italiano Donato Bramante, diseñando una escalera monumental que se bifurca en dos tramos paralelos al muro del fondo.
Desde 1528 hasta el final de su vida trabajó en Granada, sobre todo como arquitecto. Su llegada a la ciudad supone el asentamiento de las propuestas de carácter clasicista en Andalucía. Se le encargó culminar dos conjuntos arquitectónicos proyectados anteriormente con una finalidad funeraria: la iglesia del convento de San Jerónimo (lugar de enterramiento de los Fernández de Córdoba, sobre todo del Gran Capitán) y la catedral de Granada, donde va a realizar uno de los edificios más destacados del estilo renacentista español. De este templo destaca la organización de su cabecera, como un enorme espacio central cubierto con una gran cúpula, al modo de los edificios funerarios de la época romana. En el sistema de alzados, se pueden observar referencias al arte de Filippo Brunelleschi con unos grandes pilares sobre los que se apoyan en sus frentes medias columnas corintias, duplicando además la altura de las naves con un segundo cuerpo de soportes sobre el entablamento del primero. Sobresale también la portada del Perdón (hacia 1534) estructurada a modo de un gran arco de triunfo. Su rica decoración y las enérgicas y fluidas líneas y curvas de su interior fueron una temprana expresión del estilo plateresco en el arte español.
Otro de sus proyectos más destacados es el de la iglesia del Salvador de Úbeda, concebida como lugar de enterramiento de la familia Cobos. Tiene una nave central de tres tramos, capillas laterales entre contrafuertes y una cabecera circular cubierta con una gran cúpula. Por último, habría que señalar la proyección de su arquitectura en España (catedrales de Málaga y Guadix) y en Latinoamérica, en las catedrales de Guadalajara (México), Lima y Cuzco (Perú).