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Rogier van der Weyden (c. 1399-1464), pintor flamenco de mediados del siglo XV, destacado por el carácter innovador de sus composiciones religiosas dentro de la pintura de su época.
Nació en Tournai, y su verdadero nombre era Roger de la Pasture (apellido que al traducirse al flamenco se convierte en Weyden). Su primera formación la realiza en el taller de Robert Campin en su ciudad natal hacia el año 1427, y obtiene la maestría en 1432. En 1435 es el pintor oficial de la ciudad de Brujas, donde residió el resto de su vida. Sus numerosas obras -fundamentalmente religiosas como retablos, aunque también cultivó el retrato- carecen de firma y datación por lo que la cronología de su carrera se ha realizado sobre análisis estilísticos.
Las pinturas de Van der Weyden, como las de otros pintores flamencos contemporáneos (especialmente las de Jan van Eyck), destacan por su detallada minuciosidad en la representación de los asuntos tratados, pues el autor atiende con la misma precisión desde el tema principal hasta el más mínimo detalle secundario o anecdótico que aparece en la obra. En su caso, se percibe en muchas de sus obras el interés por centrar la atención en la figura humana, motivo principal de la composición, a la que se subordinan el resto de elementos secundarios. Analiza de forma cuidadosa los diversos estados de ánimo de los personajes, y capta sus sentimientos y reproduce fielmente las distintas calidades de las telas y los plegados, al tiempo que modela sus personajes por medio de la luz y el color. Sus primeras obras, anteriores a 1430, presentan escenas de la vida de la Virgen, como La Anunciación (c. 1425, Museo del Prado, Madrid). Estas obras denotan cierto influjo de su maestro, Campin, pero están imbuidas de una mayor intensidad dramática y emocional, otro de los rasgos que caracterizan su producción. Las obras de madurez de Van der Weyden, realizadas entre 1430 y 1450, muestran un creciente interés por el tema de la Pasión de Cristo. Se distinguen por sus colores fríos, el movimiento rítmico de las líneas, a veces diagonales o curvilíneas, la elegancia en los gestos de las figuras, y un sentimiento religioso trágico que alcanza su apogeo en las tres versiones de la Piedad (c. 1440, una de ellas en el Museo del Prado, Madrid).
Van der Weyden introdujo importantes innovaciones que influyen en la siguiente generación de artistas primitivos flamencos, como la perfecta composición de grupos de personajes que realiza en El descendimiento de la cruz (1435, Museo del Prado); marcos arquitectónicos en grisalla que definen el espacio de la escena, como en Llanto sobre el cuerpo de Cristo (capilla Real de Granada, España), y el mecanismo de colocar en el primer plano del cuadro una figura de espaldas, creando un espacio cerrado y unificado, como en Los desposorios de la Virgen (Museo del Prado).
Con posterioridad a 1450, tras un viaje a Italia, donde Van der Weyden entró en contacto con la pintura del renacimiento italiano, su obra se hace más suave, de un realismo más idealizado y sentimental, particularmente en la Adoración de los Magos (Alte Pinakothek, Munich) o La Virgen con el Niño (Museo del Prado).
Fue uno de los pintores más influyentes del siglo XV europeo, no sólo en los Países Bajos, sino también en España, Italia, Francia y Alemania, países que encargaron o recopilaron algunas de sus obras.